ARTIST STATEMENT

Mi práctica artística es un proceso de “regreso a casa”: una exploración profunda de la identidad, el bienestar y el poder personal a través del diálogo con la materia y el cuerpo. Entiendo el arte como una herramienta de transformación vital y un vehículo para transitar procesos personales.

Tras una trayectoria en el mundo del branding y el diseño, mi encuentro con la cerámica artística en 2017 vino acompañado de un despertar de conciencia. Mi obra se articula en la intersección entre lo ancestral y lo contemporáneo, utilizando el barro para construir narrativas que exploran la resiliencia y el propio valor. Esto se materializa en series como The Art of Rebirth (Origin, Unique, Balance), que se convierte en mi laboratorio de experimentación personal y artística con una fuerte conexión con el inconsciente, y en piezas como Chiron, donde las manos y la materia hablan de la herida que sana y de la luz que emerge a través de las grietas.

Mi proceso es inherentemente transversal e híbrido. No entiendo la escultura cerámica de forma aislada; mi mente creativa integra la dirección de arte, la fotografía, el audiovisual y la performance, como en la obra Piel con Piel. En todas estas disciplinas, me sitúo en el centro de la acción: utilizo mi propio cuerpo y alma como medio artístico, actuando a la vez como personaje y modelo para vehicular una experiencia encarnada. Es un escenario donde descubro que no existe división entre la artista, la comunicadora y la materia; un espacio donde, a veces, se confunde quién es la que habla primero. Una experiencia donde la creación pura se fusiona en una acción 360º.

Mi trabajo actual busca la individuación total. Mi visión artística abraza mis “luces” y “sombras”, rechazando etiquetas divisoras. Al igual que en mi obra, considero que la unión de las polaridades es lo que nos hace únicos y nos permite devolver al mundo una mirada integrada, sensible y profundamente humana.